viernes, 28 de septiembre de 2018

Muertes en rodaje

Aunque no es algo que ocurra normalmente, estos hechos, precisamente por su escasez, generan un gran revuelo en la sociedad durante varios días, meses y, en los casos más emblemáticos, años enteros. Hablamos de fallecimientos de actores y extras durante el rodaje de una película.

1. ¿Rumores infundados?
Charlton Heston en 1963
 Ben-Hur no merece presentación: Óscar a la mejor película, mejor actor, director, montaje... y un millón de etcéteras más; contó con 15 millones de presupuesto, más de 7.000 extras... La grandeza que rodea esta película es bien conocida, tanto que se han creado leyendas urbanas en torno a ella, como la de que uno de los dobles de las escenas de acción murió durante el rodaje. Así lo dijo el actor Nosher Powell, que aseguró que se puede ver en la película. Pero, aunque nunca hubo en informe oficial de muertos, sí que resulto herido el doble de Charlton Heston, Joe Cannut, que, tras una fuerte sacudida de su cuadriga, se cayó y se lesionó la mandíbula.
 Se crearon también otros muchos rumores, como que se puede ver un Ferrari rojo en un momento de la carrera, que aparecen huellas de neumáticos, que un caballo fue herido... Son los típicos rumores que se crean en torno a un gran evento. 

2. Sobre padres e hijos.
Bruce Lee con su hijo. Eran tiempos mejores
 Uno de los actores más famosos en lo que a artes marciales se refiere es, sin duda, Bruce Lee. Este actor alcanzó el estrellato con su famosa película "Operación Dragón" (1973). Pero murió una semana antes de ser estrenada, ya que durante el rodaje Lee sufrió un desmayo y pocos después sufró un edema cerebral. Por cierto, se ha especulado que la causa del edema puede deberse al consumo de cannabis con medicamentos o al golpe de un maestro kung-fu por haber revelado los secretos de este arte.
 Su hijo Brandon tampoco se libró del desastre. En "El Cuervo" (1994) estaba previsto que en una escena fuera disparado por unos matones que habían entrado en su casa. El matón de turno le disparó, la bala era de verdad, no de fogueo como estaba previsto, causando la muerte del actor al instante. 

3. La película oscura.
 "El Caballero Oscuro" (2008), dirigida por Christoper Nolan, es la segunda de las tres que componen la trilogía del oscuro superhéroe Batman, encarnado por Christian Bale. Además del famoso caso de Heath Ledger (que interpretó de una forma excepcional al archienemigo de Batman, el Joker), fallecido por combinar fármacos, un técnico de efectos especiales llamado Conway Wickliffe murió durante una escena de persecución al estrellarse el coche en el que estaba contra un árbol.

4. Los riesgos de los deportes de riesgo.
 La película de acción XXX incluía una secuencia en la que el protagonista (interpretado por Vin Diesel) debía saltar en coche de un puente para acto seguido abrir el paracaídas que llevaba a la espalda. Pero al doble, Harry O'Connor, se le soltó la cuerda que lo sujetaba al puente, cayendo como una piedra y muriendo en el acto.
Zazie Beetz, cuya doble falleció durante el
rodaje de Deadpool 2
 Sorprendentemente, el director decidió incluir el corte en la secuencia final, pero por respeto al doble cortaron el final y solo usaron la primera toma.

5. La piscina de la muerte.
 Es uno de los casos más recientes. Durante el rodaje de la segunda entrega de la película "Deadpool" (2018) la doble de acción de la actriz Zazie Beetz, Joi Harris, perdió el control de la motocicleta que conducía y terminó estrellándose contra el suelo. Lo curioso de este caso es que ya se habían realizado cuatro tomas antes, todas de ellas perfectamente válidas.

La verdad, da echa bastante para atrás hablar a palo seco sobre este tipo de cosas, pero conocer detalles ocurridos dentro de un rodaje es bastante morboso...Además, no dejan de ser accidentes. Por supuesto, nuestras condolencias con familiares y amigos de las víctimas.

¡Nos vemos la semana que viene!

Miguel Zabalegui


miércoles, 26 de septiembre de 2018

BoyHood: una historia a lo largo del tiempo

El 11 de julio de 2014, se estrenaba en los cines estadounidenses, BoyHood, la película del aclamado director, Richard Stuart Linklater, famoso ya entonces por cintas como School of Rock, Dazed and Confused o la serie Antes (Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer).
Pero esta película era distinta a las demás, era diferente a cualquier película que se hubiese conocido hasta la fecha

Aunque el rodaje de BoyHood finalizó en agosto de 2013, el equipo llevaba trabajando en la filmación de la película desde el verano de 2002. Esto significó que los actores rodaron este drama durante doce años.

La película cuenta la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde los seis, hasta los dieciocho años. Su vida está plagada de cambios, relaciones tormentosas, primeros amores, primeras desilusiones, miedos, desgarros y sorpresas. La película refleja la experienia personal del protagonista, y lo hace de una forma real, lo vemos crecer y nos introducimos en lo que le va deparando la vida. 
La historia comienza con la decisión de la madre de Mason, Olivia (Patricia Arquette), de mudarse junto a sus hijos a Houston, justo en el momento en que su ex marido (Ethan Hawke) acaba de volver de Alaska. 
Mason tiene que encontrar su propio camino dentro de las idas y venidas que le depara la vida y aquellos que lo rodean. 

Trailer de la película en español

La clave para llevar a cabo un proyecto tan inusual y complejo fue el compromiso. La presencia de actores como Ethan Hawke y Patricia Arquette permitieron el visto bueno de los productores. El director, por su parte, contribuyó al proyecto renunciando a su sueldo y donándolo a la filmación de la película. Así, se puso inicio al rodaje, que contaba con un presupuesto ínfimo para el cine norteamericano: cuatro millones de dólares. 

El tiempo, elemental y pieza clave del film, que lo hace único, era también el principal miedo. Linklater estableció que, en el caso de fallecer durante el rodaje, fuera Ethan Hawke -que además de uno de los protagonistas, era amigo suyo personal- quien se hiciese cargo de la dirección. 
Además, Linklater también tuvo que hacer frente a otros inconvenientes fruto del tiempo. Su hija, Lorelei Linklater, que aparece en el film en el papel de Samantha (hermana del protagonista), pidió a su padre que acabara con su personaje. "Fue realmente duro para mí rodar la película, incluso doloroso. Llegué  a pedir a mi padre que matara a mi personaje porque a medida que crecía me veía menos capaz de hacerlo",declaraba la actriz en enero de 2015. Su padre, sin embargo, decidió no acabar con el personaje,pues le parecía un giro demasiado dramático. 

Pero el rodaje de la película tiene truco, la realidad es que no duró más de 39 días (cada año de la vida de Mason abarca aproximadamente catorce minutos de película). Actores y equipo técnico se reunían una vez al año en Texas e iban creando las piezas de ese gran puzle que acabaría siendo el resultado final. 

 Cartel oficial Boyhood (tomada del blog vivecinescrupulos)

Otro dato interesante a señalar es el título alternativo que se planteó para la película.  Al principio los integrantes del proyecto se dirigían a él como "El proyecto sin título de 12 años", pero después decidieron darle el nombre de "12 años". El problema fue que, tras estrenarse en agosto de 2013, "12 años de esclavitud", el director temió que se creara una confusiñon entre un film y otro , por lo que finalmente, dio con el titulo definitvo: Boyhood. 

Pero la realidad es que, aunque el proyecto es indudablemente único y rompedor, puede tenderse a pensar que esté inspirado en "The Up Series", un proyecto de la productora Granada Televisión que empezó en 1964, en el que se escogía a catorce niños y niñas de siete años a los que se filamaba cada siete. La idea era realizar un experimento, demostrar que el lugar de nacimiento determina la clase social. Este proyecto carecía de atisvo de ficción, pero puede encontrarse un cierto parecido con la esencia de Boyhood, un seguimiento de una misma persona a lo largo del tiempo. 

La película recibió numerosos galardones, entre los que cabe destacar el premio Oscar a Mejor Actriz de Reparto con el que se galardonó el impecable trabajo de Patricia Arquette, la madre del protagonista. Aunque solo uno fue el premio, la película tuvo hasta seis nominaciones. De igual manera, el film ganó varios Globos de Oro: mejor película-drama, mejor director y mejor actriz de reparto(de nuevo para Patricia Arquette). En lo que respecta a España, Boyhood recibió el Gran Premio FIPRESCI a mejor película del año en el Festival de San Sebastián de 2014. 


Elenco de Boyhood, junto con su director, en la gala de los Globos de Oro 2015 (AP)

Boyhood es, sin lugar a dudas, una cinta que merece la pena ser vista. Hay muchos que opinan que es una auténtico viaje emocional, un recorrido por la vida de un niño que se convierte en adulto y que bien podríamos ser cualquiera de nosotros, un reflejo de la evolución, el cambio y la superación como nunca antes se había visto en el cine. 
Muchos otros encuentran la película un tanto lenta, e incluso insulsa."La película no va de nada", declaraba su propio director. Al ver un film la gente suele buscar desgarro, dramatismo, giros sorprendentes e inesperados. En Boyhood no hay nada de eso, la película trata del paso del tiempo,Boyhood es cotidiana, es sencillez
Sea como fuere, Boyhood ofrece algo que ninguna otra película ha ofrecido hasta la fecha: la evolución real de sus protagonistas, una historia de doce años rodadada en doce años. 
Todo amante del cine debería ver este caso único, 165 minutos para narrar de forma pura y real doce años de andaduras. 165 minutos que no pueden defraudar a nadie. 

Mírala y me cuentas

¡Nos vemos en las salas de cine!

Lydia Mangado González


viernes, 21 de septiembre de 2018

La sociedad en la pantalla

Cuando circulamos por una carretera cercana a una ciudad salen a nuestro encuentro carteles y vallas publicitarias. O casualidad, al menos una de ellas anuncia la nueva película de Marvel. En nuestra casa, después de una larga jornada de trabajo y estudio, estamos muy a gusto con la mantita, el Cola-Cao y el mando a distancia en la mano. Pero vaya, resulta que solo hay anuncios y adivina qué; al menos dos de los spots tienen que ver con alguna película de reciente estreno.
El cine comercial es aquel que intenta vender de cualquier forma, da igual la calidad de la película en cuestión. La (sobre e inútil) abundancia de efectos especiales, la aparición de actores famosos que arrastran a las masas enfrente de la gran pantalla y las espectaculares campañas de marketing ocultan un guión pobre y una trama aburrida que hacen pesadas el transcurso de la cinta.
El mago Gandalf, del Señor de los Anillos, es una de las
mayores personificaciones del Bien en el cine.
Pero eso es mentira. El cine comercial es un reflejo de las necesidades de la sociedad. Eso la gente lo tiene que descubrir. Y en eso se basa precisamente mi relación con este tipo de cine. Porque, sinceramente, es el cine que más consumo.
Dejando aparte mi infancia y las películas de animación (eso es otro extenso capítulo), he consumido cine comercial a base de tardes de domingo y (pocas, lo confieso) tardes de cine. He descubierto ex agentes de la CIA que se veían metidos en conspiraciones contra el presidente, superhéroes que salvaban el mundo, invasiones alienígenas, pandemias globales para las que un indefenso pero sapientísimo científico tiene el antídoto en un frasquito...
¿Qué tienen en común todas estas tramas? Que nos muestran lo más humano de los personajes, sus miedos, sus dudas, cómo piensan. El ex agente se debate entre la lealtad a su país y el verse obligado a sobrevivir; los superhéroes dudan de sí mismos y de su capacidad para salvar a la humanidad; los seres humanos intentan sobrevivir al precio que sea a la invasión y se plantean la razón de su existencia; y el científico que vive con el miedo de ser infectado no duda en poner en peligro su vida para salvar la de otros.
Por supuesto, el cine comercial plantea temas más serios y no tan ficcionales. Pero en el fondo la esencia es la misma, la que hablábamos antes: es un reflejo de las necesidades de la sociedad. De los valores que una sociedad necesita para salir adelante y no quedarse estancada. De pensamientos altruistas que las personas necesitan para cambiar el mundo a mejor.
Este soy yo
Y eso lo he ido descubriendo poco a poco, a cada película que veía. Y lo notaba en cada una de ellas, ya fuera en pelis de tan distinta temática y tan separadas en el tiempo como la saga Star Wars o la trilogía del Señor de los Anillos. Sí tan distintas, pero a la vez tan iguales.
Por supuesto, siempre nos pueden colar alguna cosa extraña que no tiene ni pies ni cabeza (por ejemplo, eso del "remake", u homenaje, o... cosa extraña de Predator... un crítico de un periódico inglés dijo que era la segunda vez que se salía del cine).
Cada persona debe dejar atrás los prejuicios que conlleva el cine comercial y descubrir la maravilla y las buenas enseñanzas que transmite la gran pantalla.
Miguel Zabalegui

Mi piedra filosofal

Mi madre siempre cuenta que, cuando apenas tenía dos años (año 2001), me llevaron a ver, en un pequeño cine del centro de Logroño, Harry Potter y la piedra filosofal. Esta, no solo se trataba de la primera entrega de la saga que conquistaría al mundo, sino que también fue la primera película que vi en una sala de cine.
Mi madre siempre cuenta que ese día mi comportamiento fue impecable, que me quedé sentada y callada durante los 142 minutos de película, atenta e hipnotizada por la gran pantalla. 
Quién me iba a decir a mí, más de dieciséis años después, que mi andadura en el mundo del cine empezaría con un film de la super productora Warner Bross Pictures, y que ese sería también el punto de partida para explicar el porqué de mi interés por enrolarme en un proyecto que tiene que ver con el cine en general, y el comercial en particular. 

Pero debería hacer una confesión previa. Aunque sí continué mi andadura por las películas inspiradas en las también exitosísimas novelas de J. K. Rowling, no puedo decir lo mismo de sagas súper taquilleras como Star Wars, Star Trek o la serie Marvel. Aun así, no creo que el contenido de este blog se vea por ello puesto en peligro, pues cuento con unos compañeros maravillosos, a la par que, siempre dicho desde el cariño, tremendamente frikis. 

El cine, el séptimo arte, es parte indudable de nuestras vidas. Cuando el 28 de diciembre de 1895 los hermanos Lumiere proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon, jamás hubiesen imaginado hasta qué lugares insospechados lograría llegar y nos lograría llevar su insólito invento.


Salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon (Hermanos Lumiere, 1895)

El cine gusta a personas de todas las edades, niños y ancianos, es una vía de conexión con los demás y de encuentro con uno mismo. Mi relación con el cine no es teórica ni profesional, más allá de mis obsesiones por aprenderme nombres de actores, ver filmografías completas de directores o conocer los términos técnicos básicos, mi relación con el cine es pasional y tremendamente irracional. Para mí, no existe mejor plan que encerrarme sola (como mejor lo disfruto) en casa, frente a mi ordenador, pasando horas aumentando la lista de películas vistas e historias descubiertas.

Aunque mi tendencia habitual es optar por un cine más independiente, no cabe restar importancia al cine comercial, a su calidad y proyección internacional, pero también a aquello que refleja y puede enseñarnos, aunque no sea obvio a simple vista. 
El cine comercial se basa en un principio fundamentalmente económico: las grandes compañías solo invierten en la producción de una película o saga si los resultados se preveen como buenos. Por eso, el contenido que muestre un film comercial estará perfectamente medido y estudiado para que se convierta en todo un éxito.
Esta es la esencia de su a veces no palpable influencia y de cómo nuestra vida cotidiana y nuestra sociedad viven en una retroalimentación constante con el contenido de esas producciones. El cine comercial marca patrones de comportamiento a nivel internacional, nos indica, de forma sutil, cómo debemos comportarnos, cómo debemos vivir, nos enseña historia y modales, nos habla de culturas que jamás hemos conocido... y nosotros siempre confiamos en su veracidad y su inocencia. Ha este fenómeno se le conoce como imperialismo cultural. En la actualidad, "Hollywood produce y distribuye el 90% del cine que se exhibe en el mundo".
El cine comercial, del mismo moda, busca gustar, por lo que siempre tratará de adaptarse, en la medida de lo posible, a la evolución de su público.
El cine comercial es, qué duda cabe, una magnífica herramienta de entretenimiento y aprendizaje, pero además, si se consume desde una perspectiva analísitca y algo crítica, nos puede aportar mucho más que una simple historia, por muy bien que esta esté contada.
 
(Desconozco la autoría de la imagen, si el propietario la identificase, póngase en contacto y se le citará).

Desde aquí, trataré, como lo harán mis compañeros, de hablar, siempre desde el más enorme de los cariños y todo el respeto posible, del cine comercial, de súper producciones (casi siempre estadounidenses) venidas de la mano de grandes productoras como Walt Disney Studios, Universal Pictures o 20th Century Fox, entre otras muchas. Trataré de hablar sobre películas concretas, directores y actores americanos, europeos e incluso asiáticos, sobre sus historias, su enorme trabajo y sobre lo bueno, aunque sin dejar de lado lo malo.

¡Nos vemos en las salas de cine!

Lydia Mangado González


Esta soy yo

jueves, 20 de septiembre de 2018

Hablando piedras

Habrá sido el año 99, cuando tenía 3 años y no me podía quedar quieto, era la casa de mis abuelos, por lo que pasaba corriendo por toda partes, dentro y fuera de la casa, hasta que empezó a llover por lo que me prohibieron salir al patio, en eso mi familia puso en el VHS una película que eventualmente se convertiría en mi película favorita: The Empire Strikes Back, no la vi completamente, era muy pequeño y no me dejaban, pero recuerdo que veía a escondidas, de reojo todo lo que pasaba y me parecía surrealista, sin embargo no fue hasta 2002, cuando tenía 5 años que vi la primera película en el cine que influyo en mí, Star Wars: El Ataque de los Clones (sí, la que en mi opinión es la peor entrega de la saga, fue la película que me volvió loco por el cine, y el que diga que la peor entrega es La Amenaza Fantasma, que se dé conmigo). Pero, como dice Charly García, poco a poco fui creciendo, y este afán por el cine crecía conmigo. Hasta el día de hoy me alucina la creación que implica el cine, ¿a quién no le gustaría estar en una misión con James Bond o viajar por el tiempo con el Doc Brown? El hecho de que el cine cree mundos en los que nos podamos meter y disfrutar de ellos, o dé vida a personajes tan increíbles que uno de niño solo quería ser como ellos (bueno seamos honestos, hasta el día de hoy quiero ser Indiana Jones, hay cosas que nunca cambian) es lo que lo hace tan especial. El punto es el siguiente, amo el cine porque más que un arte y una forma de entretenimiento, es un refugio, un lugar al que puedo ir cuando el mundo real es agobiante y ahí me siento seguro. No soy un experto en cine, estoy muy muy lejos de eso, y no voy a fingir serlo, es mas hace unos meses un amigo me pegó en la cara cuando le propuse ver La Momia…3 (qué puedo decir, esa película y las dos anteriores son un placer culposo), por lo que solo soy alguien que le gusta hablar de este tema, y le gusta aprender de este tema, así que bienvenidos y disfruten. 

(Yo soy este man)